25 de mayo. 211 años después.

25 de mayo y la soberanía en Asturias.

Hace 211 años Asturias declaraba la guerra “al tirano de Europa”.

La Junta General existente en la Asturies de 1808 era un órgano oligárquico, que no representaba a todos los concejos asturianos, y sus competencias eran bastante limitadas.
Sin embargo, lo importante de esa Junta General no era lo que representaba hasta ese momento, sino lo que libremente decidió ser aquella mañana de mayo.
Ante el vacío de poder generado por la renuncia a la corona de Fernando VII y la entronización de José Bonaparte, decide, a través de su única institución de autogobierno, declararse soberana, formar el Ejército Defensivo Asturiano y enviar embajadores al Reino Unido a concertar una alianza militar contra la Francia napoleónica. En esta ocasión, el grandonismo de los dirigentes asturianos fue, más que palabrería hueca, actos rápidos y eficaces.

El origen de la actual bandera asturiana está en este levantamiento popular. La Junta General decidió crear una bandera para Asturias porque no existía una bandera española, ya que la actual enseña del Estado, creada a finales del XVIII, tenía por aquel entonces un uso estrictamente militar.

El 25 de mayo de 1808 celebramos el primer acto de autodeterminación de Asturies en la época contemporánea.

La Junta General del Principado en la sesión del día 9 por la tarde, ante la presión popular, en la sala capitular de la Catedral, aprobó desobedecer las órdenes llegadas de Madrid a instancias del mariscal francés Murat. Sin embargo, cuando celebró otra sesión el día 13, asustados por las consecuencias de lo que habían aprobado y atemorizados por el regente de la Audiencia, cambiaron su decisión anterior, acataron las órdenes que habían llegado de Madrid y claudicaron totalmente.

En respuesta el 25 de mayo de 1808 miles y miles de personas asaltaron la fábrica de Armas de Oviedo, tomaron la Audiencia, y constituyeron un nuevo órgano de gobierno que llamaron la JUNTA SUPREMA, que lo primero que hizo fue reconocer la soberanía popular. Que «el poder, todo el poder, reside y procede del pueblo» y así lo juraron cada uno de sus componentes. Declaró la guerra a Napoleón, envió embajadores a Gran Bretaña y formó un ejército de 30.000 hombres, al que contribuyeron todos los concejos.

Un año después, el marqués de la Romana suprime por la fuerza de las armas la Junta Suprema de Gobierno de Asturias, heredera de la Junta General.

Su defensa ante el nuevo poder central, la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino, la abanderaron el ilustrado Jovellanos y el liberal Álvaro Flórez Estrada, quien se presentaba como procurador general del Principado de Asturias y como tal individuo nato de aquella Junta constitucional, a quien por razón de su oficio incumbe la obligación sagrada de reclamar se conserven ilesos todos los fueros y privilegios que les concede su Constitución.

A diferencia del 2 de mayo, que es fiesta en Madrid a propósito y recordatorio de la sublevación contra la invasión de 1808, en Asturias todavía no se recuerda y reconoce la impronta del 25 de mayo, en sentido similar.

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