Asuntos de la Descolonización.

Interesante el aporte desde México de Guillermo Marín a los asuntos de Descolonización es Dignificación.

 

HERNÁN CORTÉS EL MENTOR DE LA PATRIA
Guillermo Marín.

A principios del siglo XVI hubo un atropellamiento de civilizaciones, no un choque. Sin mediar amenaza u ofensa alguna, los castellanos llegaron a robar, destruir, asesinar, someter y a esclavizar a los pueblos del Anáhuac. Esa acción, nunca ha sido, por lo menos censurada, por el contrario, desde los mismos delincuentes como Hernán Cortés, con sus Cartas de Relación, hasta el libro de texto de la SEP, describen esta brutalidad como una hazaña heroica, civilizadora y cristiana. La acción de Cortés ha quedado en “la impronta” de la nación. Cortés es el mentor de la futura patria, que se empezará a crear con una violenta invasión, holocausto y epistemicidio, de una de las seis civilizaciones más antiguas del mundo.

En qué consiste este “legado cultural”. Que el ejercicio del poder se hace a través de la traición, el robo y el asesinato. Esta cultura es la verdadera “constitución del poder en México”.

Cortés fue expulsado de la Universidad de Salamanca por burro, pero siempre se ostentó como leguleyo. Se especializaba en seducir a mujeres casadas. La traición fue su pasión y su mayor habilidad. Traicionó a todos con los que trató. Traicionó al gobernador de Cuba. Traicionó a los inversionistas y capitanes de la expedición. A los miembros de la expedición en la repartición justa del botín.

Traicionó a sus aliados anahuacas: Malinche, Ixtlilxóchitl, Xicomecóatl, Xicoténcatl, Moctezuma. Traicionó a Cuauhtémoc, Fray Juan de Tecto y a su esposa a quien asesinó con sus propias manos, por solo nombrar a los más reconocidos. Pero la mayor traición no la pudo consumar, planeaba traicionar a la corona española sí no lo nombraban Virrey, se autonombraría rey de México.

La corona se enteró de sus planes y lo llamó a España, le abrió un Juicio de Residencia y le prohibió regresar al Anáhuac y escribir sobre ella. Cortés murió frustrado y resentido, sus dos hijos y compinches más cercanos intentaron más tarde, traicionar a la corona, fueron descubiertos y condenados a muerte, menos sus hijos. Cortés por traidor, fue un personaje “incómodo” para la corona española.

La impronta de como se constituye el poder en las tierras ocupadas del Anáhuac, quedó profundamente arraigada en la psique del poder, comenzando por los propios funcionarios reales en el Virreinato, desde los propios virreyes hasta el último recaudador.

La corrupción gubernamental en el virreinato fue más que escandalosa. Las reformas borbónicas a finales del siglo XVIII, fueron el intento de componer la podredumbre y resultaron ser uno de los detonantes para que se diera la guerra de 1810, entre criollos y gachupines.

La creación del Estado mexicano a partir de 1824, siguió el mismo camino.

Detrás de cada uno de los “hombres en el poder”, la figura de Cortés ha pesado como una sombra maligna. Santa Anna, Juárez, Díaz, más allá de la historia oficial maniquea, fueron absorbidos en mayor o menor grado por “la impronta cortesiana”.

En el siglo XX, la Revolución fue un caudal de traiciones, robos y asesinatos.

La “dictadura perfecta”, perfeccionó y manipuló muy bien el ejercicio del poder, podríamos decir que de manera impecable en los años dorados de “la revolución institucionalizada”.

Sin embargo, en el periodo neoliberal, todo se fue por la borda, y la figura de Hernán Cortés, cobró una dimensión nunca antes tenida desde el inicio del siglo XX. El afán desmedido de robar en el ejercicio del poder, de una manera cínica y sin la menor consideración para guardar las formas.

Tanto el panismo como el neopriismo, dirigidos a la sombra por Carlos Salinas, ha llevado al país a la más grave crisis de su existencia. Un puñado de traidores, émulos de Cortés y Malinche, no solo han entregado los recursos del país y la soberanía, y han convertido a México en un Estado fallido, sino que, ha sumergido al país en un pantano de sangre y corrupción.

La figura de Hernán Cortés “el conquistador”, en el fondo subyace consciente o inconscientemente entre la gente que detenta el poder. El poder no es para servir al bien común y a la patria. El poder ha servido para los intereses más oscuros y perversos de los políticos y de los enemigos de la patria y del pueblo. Los políticos y la política partidista en el mundo, está diseñada para que los dueños del dinero, puedan disponer de los pueblos y de sus recursos naturales.

Los políticos son los esbirros y la democracia partidista, el instrumento al servicio del dinero y la adoración al becerro de oro. Los siete banqueros dueños de La Reserva Federal en E.U. y las 17 familias que, en México, poseen el dinero suficiente para pagar la deuda externa, es la verdad irrefutable de este argumento.

Es necesario cambiar a nivel planetario, el modelo económico-político-cultural, que surgió con la invasión al continente americano en 1492, con esta agresión, robo y muerte, nace el capitalismo, el eurocentrismo y la modernidad.

La civilización Occidental es una cultura de muerte. La situación de la pobreza mundial e injusticia, así como, los graves problemas del calentamiento global, son un indicativo innegable de esta realidad.

Se nos ha hecho creer que, la democracia representativa y el proyecto de desarrollo de Occidente, es el sumun de la creación humana, y es, justamente lo contrario.

Descolonizar es dignificar.

Educayotl AC. www.toltecayotl.org

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