¿tiempos de neocolonia?

¿a que NO estamos en tiempos neocoloniales?

Un jefe de estado ha reiterado pedido de revisión histórica para incluir petición de perdón, de los Estados Unidos Mexicanos, y del rey de España y el Papa de Roma.

Las respuestas, han sido torpe y airadamente coloniales.

Decía el libro Las Venas Abiertas de América Latina que…

En 1581, Felipe II había afirmado, ante la audiencia de Guadalajara, que ya un tercio de los indígenas de América había sido aniquilado, y que los que aún vivían se veían obligados a pagar tributos por los muertos. El monarca dijo, además, que los indios eran comprados y vendidos. Que dormían a la intemperie. Que las madres mataban a sus hijos para salvarlos del tormento en las minas. (…) La esclavitud grecorromana resucitaba en los hechos, en un mundo distinto; al infortunio de los indígenas de los imperios aniquilados en la América hispánica hay que sumar el terrible destino de los negros arrebatados a las aldeas africanas para trabajar en Brasil y en las Antillas. La economía colonial latinoamericana dispuso de la mayor concentración de fuerza de trabajo hasta entonces conocida, para hacer posible la mayor concentración de riqueza de que jamás haya dispuesto civilización alguna en la historia mundial.

Aquella violenta marea de codicia, horror y bravura no se abatió sobre estas comarcas sino al precio del genocidio nativo: las investigaciones recientes mejor fundadas atribuyen al México precolombino una población que oscila entre los veinticinco y treinta millones, y se estima que había una cantidad semejante de indios en la región andina; América Central y las Antillas contaban entre diez y trece millones de habitantes. Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizá más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio. Según el marqués de Barinas, entre Lima y Paita, donde habían vivido más de dos millones de indios, no quedaban más que cuatro mil familias indígenas en 1685.”.

“La constatación de que el genocidio indígena podía perpetrase sin conciencia de cometer ilícito y con la de estar respondiendo a una obligación de derecho que se decía natural, un derecho impuesto por la naturaleza respecto a pueblos no europeos, obliga al día de hoy, además de a la reparación, a una garantía de no repetición como haya de ser la de descolonización de la propia cultura de esta parte, la europea.”.

Eso dice Bartolomé Clavero. Catedrático  de la Universidad Sevilla, que fue representante español ante el Foro de cuestiones indígenas de la ONU.
http://www.bartolomeclavero.net/?tag=pueblos-indigenas

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