Fray Antón de Montesinos: enviado por la corona a Venezuela.

Una de frailes:

 

Película También la Lluvia, de Iciar Bollaín: un fraile joven discursea sobre los derechos de los indígenas. Se confronta con los malos tratos de los colonizadores en La Española, tierra del Caribe.

La historia cuenta, pero lo cuenta poco y no insiste en ello, que en verdad el fraile joven había sido delegado por la comunidad, que además costeó su viaje de regreso a Castilla, para denunciar los abusos.

(“el grito de Montesinos”: ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tantas infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido?);

Y que cuando fray Antón, por diversas peripecias, consiguió entregar las protestas al rey… éstas tuvieron consecuencias jurídicas en las “Leyes de Burgos”.

Montesinos estaba en minoría, con Bartolomé de las Casas en Chiapas, con Valdivieso en Nicaragua, con Pedro de Córdoba, Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga, Juan del Valle, Julián Garcés, José de Anchieta, Manuel Nóbrega.. entre quienes fueron precursores de los derechos Indígenas, desde la mirada colonial europea. Y otro dominico Francisco de Vitoria, sería precursor del Derecho Internacional, ahora vapuleado en Venezuela.

(La comisión de Justicia y Paz de los dominicos creada en 1998 hace presencia permanente en la Comisión de DDHH de la ONU).

Se ha obviado el ejemplo del sermón de Montesinos hace 508 años, alertando sobre el trato cruel, inhumano, aberrante, esclavo, para arrancar las riquezas de los Territorios Indígenas, que las actuales leyes y normas internacionales, en teoría, tendrían la obligación de impedir.

500 años después de que hubiera reprimendas y amenazas de excomunión al fraile Montesinos por defender a los indios como personas con derechos, los Pueblos Indígenas siguen sufriendo racismo y discriminación,

y aunque la ONU aprobó su Declaración en 2007, y declaró este 2019 el año internacional de las lenguas indígenas, los nuevos conquistadores, la piratería de las transnacionales, se siguen lanzando contra los recursos naturales, agua, petróleo, oro, maderas, biodiversidad, que albergan y han sido cuidados milenariamente en los Territorios de los Pueblos.

Asturias, que logró elaborar participativamente una Estrategia asturiana de cooperación con los Pueblos y Nacionalidades Indígenas, que se encuentra paralizada desde hace 7 años, bien pudiera contribuir a recordar a algunas figuras que, de manera minoritaria y valiente, defendieron los derechos de los pueblos indios cuando la ambición de la colonia determinaba su exterminio con la excusa de que ni tenían alma ni eran gente.

Carlos V había entregado la “provincia de Venezuela” a la compañía alemana de los Welser, para pagar deudas bancarias.

Y parece que para contraponer o tratar de que los abusos no fueran tan escandalosos envió a Montesinos con otros 20 dominicos. Los alemanes devastaron la zona, lo que provocaría la protesta del dominico, que sería asesinado por un capitán alemán en 1540.

Su discurso “Mi voz que clama en el desierto”, “el grito de Montesinos”, sigue teniendo vigencia actual, y Venezuela es de los pocos países del mundo que ha legislado y cumplimentado los mandatos antiguos y nuevos del Derecho Internacional en relación a los Derechos Indígenas.

Quinientos años después el contexto histórico, cultural, económico y político de América Latina ha cambiado.

Pero desde ese continente sigue llegando al cielo el clamor de los indígenas y afroamericanos, de los campesinos, de las mujeres, de los mineros, de las niñas, de los ancianos que piden justicia, dignidad, salud, trabajo, educación, libertad, respeto a sus culturas, el derecho a la tierra y al territorio, el poder “vivir bien”, una vida digna de seres humanos.

Las preguntas de Montesinos ¿acaso no siguen vigentes?: “¿con qué derecho y justicia” ”¿con qué autoridad” “¿cómo los tenéis tan opresos y fatigados?” “¿estos no son hombres?” “¿no tienen ánimas racionales?

“¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tantas infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día?”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *