27 enero. “día” contra el Horror nazi. 30 enero “día” escolar de la paz y no violencia.

Dice el presidente de Amnistía Internacional que:

“Por primera vez desde el final de la II Guerra Mundial se viola un consenso que existía en la comunidad internacional, que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. Ese consenso, en la Declaración Universal Derechos Humanos (10 diciembre 1948) nació tras el holocausto y los cincuenta millones de muertos del conflicto. Luego se siguieron violando derechos humanos, pero ningún gobierno democrático había negado el principio de igualdad por el hecho de ser humano. Eso se quiebra cuando se demonizan colectivos: refugiados tachados de terroristas, inmigrantes a los que se criminaliza, mujeres, indígenas… Se vuelve al concepto de los años 30, nazi, de proteger a los humanos de los infrahumanos, que dijo Goebbels. Lo hacen gobiernos democráticos, no dictaduras, y con apoyo de parte de la población.”

Mañana domingo 27 es el aniversario oficial del Horror nazi, 74 años de la liberación de los campos de concentración. La fecha rememora la liberación por parte del ejército soviético en 1945 del campo de exterminio nazi en Auschwithz.

El Día Escolar de la No-violencia y la Paz, el 30 de enero, tiene por objetivo la educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz. Educar para la Paz es educar contra los fascismos. Es hacerse eco del juramento de los sobrevivientes de los campos de exterminio nazis: NUNCA MÁS.

Un juramento que recordaba hace pocas semanas el sobreviviente Vicente García Riestra en Noreña, en Oviedo, en Siero:

“Al fin las puertas de uno de los campos más terribles y más sangrientos se abren, las del campo de Mauthausen.
Partiendo en todas las direcciones, volveremos libres a nuestros países liberados del fascismo.
Los prisioneros, a quienes todavía ayer amenazaba la muerte de la mano bestial del verdugo fascista, expresan su reconocimiento desde lo más profundo de su corazón, a las naciones aliadas victoriosas y liberadoras y saludan a todos los pueblos en su libertad reconquistada.
Tras una estancia de varios años en el campo, comprendemos mucho mejor el valor de la fraternidad de los pueblos.
Fieles a este ideal, juramos mantener nuestro espíritu de solidaridad y unión para continuar la lucha contra el imperialismo y el fanatismo nacional.
El mundo fue liberado de la amenaza hitleriana gracias al esfuerzo común de todos los pueblos y merced a este mismo esfuerzo nos ha sido devuelta nuestra amada libertad, tan deseada por todas las naciones.
La paz y la libertad son la garantía de la felicidad de los pueblos y de la construcción de un mundo sobre nuevas bases de justicia social y nacional. Es esa la única ruta hacia una colaboración pacífica de las naciones y de los pueblos.
Ya reconquistadas nuestra libertad y la de nuestros países, queremos guardar en nuestra memoria la solidaridad internacional del campo.
Recogida tan sabia enseñanza, queremos marchar por un camino común, el camino de la libertad indivisible de todos los pueblos, el camino de la mutua comprensión, el camino de la colaboración en la gran obra de construcción de un mundo nuevo, justo y libre.
No olvidaremos jamás los sangrientos sacrificios que los pueblos tuvieron que hacer para reconquistar la felicidad de todos.
Recordando la sangre derramada por todos los pueblos y los millones de seres humanos sacrificados, asesinados, inmolados por el fascismo-nazi, juramos no abandonar jamás el camino que nos hemos trazado.
Sobre la base de una comunidad internacional queremos erigir a los soldados de la libertad caídos en esta lucha sin tregua, el más bello monumento: El Mundo Del Hombre Libre.
Nos dirigimos al mundo entero para decirle: Ayúdanos en nuestra tarea.
¡Viva la solidaridad internacional!
¡Viva la libertad!.

Ese juramento contradice las opciones racistas que perviven. Si entre los millones de personas exterminadas en los campos nazis había antifascistas, gitanas, judías, resistentes a las invasiones nazis, homosexuales.. tal vez una de las últimas comunidades reconocidas como víctimas haya sido la gitana, que tuvo su particular holocausto, el porraimo, la noche del 2 al 3 de agosto de 1944 cuando miles de gitanos y gitanas fueron masacrados en el campo de concentración Auschwitz.

En 16 de junio de 1936 un diario berlinés publicaba en primera plana: “Berlín sin gitanos”. Con ocasión de las Olimpiadas, el régimen nazi había decidido limpiar la ciudad e internó a la población gitana en un campo construido en las afueras. Unos meses antes se les había privado de la nacionalidad alemana.

En enero de 1940 un grupo de 250 niños y niñas gitanos fueron utilizados para experimentos médicos en el campo de concentración de Buchenwald: se les dio cianuro en forma de gas para ver cuánto tiempo tardaban en morir.
En 1942 Himmler ordenó la deportación de todos los “gitanos bastardos” a Auschwitz.

La diabólica legislación nazi contra los gitanos se puso en práctica en enero de 1934, cuando se inició una selección de gitanos para ser esterilizados con inyecciones o con castración en los campos de concentración de Dachau, Dieselstrasse, Mahrzan y Vennhausen. Más adelante también fueron deportados a otros campos como los de Bergen-Belsen, Buchenwald, Mauthausen y Sachesenhausen. Ese mismo año se había prohibido a los alemanes casarse con judíos, gitanos y negros. Unos meses después, a raíz de la Ley de Nuremberg del 15 de septiembre de 1936, se estipuló que los gitanos, “en defensa de la sangre alemana y el honor” debían perder sus derechos como ciudadanos y se prohibió a sus hijos asistir a las escuelas.
El pueblo gitano no fue reconocido en su tragedia del horror y nunca llegó la reparación en justicia que este pueblo sin estado debería haber recibido.
Se ha reclamado al Gobierno español que recoja el compromiso de la memoria y adopte todas las medidas educativas, sociales, políticas, legislativas y de sanción para que el racismo y las organizaciones que lo promueven no tengan posibilidades de desarrollarse e influir en la sociedad, y en los jóvenes en particular.

Hasta 1982 no fueron reconocidas como víctimas del genocidio nazi las personas del pueblo gitano.

Hasta 2007 no se disculpó públicamente el presidente de Rumanía por el papel desempeñado por su nación en el Porraimos, e hizo un llamamiento para que lo que sucedió sea enseñado en las escuelas, declarando que «debemos decir a nuestros hijos que hace seis décadas niños como ellos fueron enviados a morir de hambre y frío por el Estado «. Parte de esta disculpa se realizó en lengua gitana.

«El genocidio nazi es una advertencia para el presente», ha dicho la canciller alemana al inaugurar un monumento a las víctimas gitanas del horror nazi.

Gelem Gelem, el himno internacional del pueblo gitano está relacionado con este exterminio industrial del nazismo que asesinó entre medio y un millón de personas del pueblo romaní.

Anduve, anduve por largos caminos
Encontré afortunados romà
Ay romà ¿de dónde venís
con las tiendas y los niños hambrientos?

¡Ay romà, ay muchachos!

También yo tenía una gran familia
fue asesinada por la Legión Negra
hombres y mujeres fueron descuartizados
entre ellos también niños pequeños

¡Ay romà, ay muchachos!

Abre, Dios, las negras puertas
que pueda ver dónde está mi gente.
Volveré a recorrer los caminios
y caminaré con afortunados calós

¡Ay romà, ay muchachos!

¡Arriba Gitanos! Ahora es el momento
Venid conmigo los romà del mundo
La cara morena y los ojos oscuros
me gustan tanto como las uvas negras

¡Ay romà, ay muchachos!

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