Marielle Franco, feminista y antiviolencia.

#JusticiaParaMarielle

Marielle Franco es símbolo de una variedad de luchas cada día más protagonizadas por las mujeres en Brasil y en el mundo.


Concejala en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, su asesinato desencadenó una ola de manifestaciones populares de rechazo y condena a la acción criminal concertada, en la que varios de los autores resultaron ser vecinos de Bolsonaro.

(los dos ex sargentos detenidos: Lessa vivía en el mismo condominio de lujo donde Bolsonaro ha tenido desde hace tiempo su residencia personal, en Barra da Tijuca, un barrio de nuevos ricos en la zona oeste de Río de Janeiro. Y Queiroz solía exhibir una foto en que aparece al lado del ahora presidente de Brasil.)


La vida de Marielle fue brutalmente quebrada cuando recién estaba creciendo su influencia, a los 38 años, al afirmarse como líder política y social local, y ha sido tras su muerte cuando ha tenido una proyección internacional.


Solo dejaron que ejerciera su cargo de concejala de Río por 14 meses, esta mujer negra y pobre, nacida y criada en Maré, un gran complejo de favelas, es una síntesis de muchos sectores, etnias y poblaciones oprimidas.


Hay un parecido trágico con Berta Cáceres, activista indígena y ambiental de Honduras, asesinada en marzo de 2106, por sus luchas contra empresas mineras e hidroeléctricas.


Representa la lucha de género, la lucha de clases, la lucha de raza y por derechos humanos, es “un emblema de la sinergia de esas luchas”, ha resumido el sociólogo Laymert Garcia dos Santos.


Marielle había estudiado sociología, y la muerte violenta de una amiga la despertó y la convirtió en una activista por los derechos humanos y contra el abuso policial. Era una mujer negra, feminista, lesbiana, madre soltera. Como concejala de Río de Janeiro denunció la militarización como política de seguridad.


Criticó la intervención militar miles de veces, siempre señalando los intereses políticos que había detrás y también su ineficacia. Relacionaba esas intervenciones policiales truculentas contra la población de las favelas con la necesidad de conquistar votos de la clase media a cambio de promesas de seguridad.

Denunciaba también la falta de políticas relacionadas con educación, cultura y recreación en las comunidades.


El 28 de febrero la concejala fue elegida relatora de una comisión que iba a fiscalizar la intervención. 14 días después era ametrallada.


Un día antes de ser asesinada, Marielle Franco publicó en referencia a otro homicidio de un joven negro a manos de la policía de Río: “¿Cuántos más tendrán que morir para que esa guerra termine?”


El movimiento feminista negro brasileño ha sido el más tocado por el crimen de Marielle, pero también el que más se manifiesta. “Hemos perdido mucho. Incluso el miedo”.



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