El Colapso climático y la Tierra MADRE.

24 de abril. Viernes de Acción Global por el clima. ¿o contra el COLAPSO climático?

#AcciónGlobalPorElClima24A   https://vimeo.com/411397696

 

22 de Abril, día mundial de la Madre Tierra, según la ONU.

Tras el 17 de abril, y el contexto de las LUCHAS Campesinas, en que hubo una potente movilización mundial centrada en los VALORES de una agricultura campesina, que «enfría el planeta«, propugna la Soberanía Alimentaria, las prácticas Agroecológicas, y por ende los mercados de proximidad (con una entrega significativa de CARTAS a los ayuntamientos astures para que reabran en condiciones de protección esos mercados locales de comidita sana)..

Nos llegan otras dos fechas de movilización «desde casa»-pero-no-en-silencio..

El miércoles 22 de abril y el viernes por el clima 24 de abril.

De la fecha del 22 de abril, y del concepto y cosmovisión de la Madre Tierra, de procedencia indígena, baste enlazar con lo que la ONU orienta desde que en 2009 fuera aprobada en Asamblea General a propuesta de Bolivia: https://www.un.org/es/observances/earth-day

del 24-A, hay abundantes materiales para compartir, en aras a la «Acción» del viernes a las 10 de la noche:


En el contexto de la emergencia sanitaria actual y la posterior salida económica, cientos de organizaciones sociales bajo el paraguas de Fridays for Future, 2020 Rebelión por el Clima y Alianza por el Clima convocan a la ciudadanía a una acción global por el clima el próximo viernes 24 de abril a las 22:00 h. para reivindicar una vuelta que ponga en el centro el medio ambiente y a las personas y tenga en cuenta criterios de justicia social y climática. Para ello, las organizaciones invitan a una manifestación a través de proyecciones de sombras y sonidos en fachadas que se reflejará en las redes mediante fotos y vídeos de las mismas.

Con la convicción de que cada crisis es una crisis y debe ser tratada como tal, las organizaciones convocantes son conscientes de que no es momento de interferir en la lucha contra la pandemia ni de detraer recursos de ella y, por eso, esta convocatoria impulsada por el colectivo Fridays for Future en todo el mundo bajo el marco de “Global Strike for Climate”, sitúa su centro en las fachadas y las redes y llama a la reflexión y a sentar las bases para actuaciones futuras, más concretas y contundentes.

La crisis climática sigue siendo una realidad y, pese a estar formalmente declarada desde muchas instituciones, sigue sin ser reconocida como tal por algunos dirigentes, que optan por desoír las indicaciones científicas a través de una inacción culpable.

“La humanidad se enfrenta a una emergencia climática sin precedentes en la que también es necesario actuar con la responsabilidad de proteger la vida en primer lugar. El calentamiento global es consecuencia directa del modelo de producción y consumo que arriesga la supervivencia como especie, al basarse en la explotación ilimitada de los recursos naturales, impactando de manera injusta en las poblaciones más pobres y vulnerables”, señalan las organizaciones en el manifiesto.

Esta defensa de la supervivencia debe llevar a los gobiernos a asumir el estado de emergencia climática y, por tanto, tomar medidas ambiciosas y drásticas. Actuar con contundencia hoy frente a la emergencia climática evitará los peores impactos ambientales y sociales en el futuro.

Por ello, las organizaciones proponen salir del inmovilismo actual y transformar la actividad económica de un modo climática y socialmente justo. En el manifiesto, apuntan las actuaciones que se deberían llevar a cabo teniendo en cuenta dos principios básicos:

Desde el punto de vista climático, enfrentar una reducción drástica de las emisiones netas de gases de efecto invernadero, en línea con las indicaciones científicas y alcanzando la neutralidad lo más rápidamente posible.

Desde el punto de vista social, consideración absolutamente prioritaria de las personas y de los colectivos vulnerables, garantizando para ellos unas condiciones de vida dignas.


En nuestra tierra se hace eco de la campaña y convoca a las acciones la plataforma Asturies pol Clima, y la acompaña y apoya la Plataforma asturiana por la Sanidá Pública.


#AcciónGlobalPorElClima24A

Hoy, cuando toda la población sufre en carne propia la pandemia del coronavirus y sus consecuencias, se hace patente lo urgente e ineludible que es aunar esfuerzos para, solidariamente, hacer frente a la enfermedad y sus repercusiones sanitarias y sociales. Unas consecuencias que son sufridas en mayor grado por las personas y los colectivos más vulnerables, que padecen no solo la crisis sanitaria sino la precarización y el empeoramiento de sus ya poco dignas condiciones de vida.

Ese mismo conocimiento que nos hace entender que estamos ante una situación de emergencia, nos lleva a continuar con la convocatoria de la “Acción global por el clima” del día 24 de abril. Ante ello hacemos público un llamamiento a la actuación de la ciudadanía para que el próximo 24 de abril en todo los hogares podamos mostrar el compromiso de la ciudadanía de apoyar una salida de las crisis generadas por el coronavirus en consonancia con la emergencia social y ecológica actual. Una respuesta que debe basarse en las personas, en sus posibilidades y en sus necesidades, así como en la protección de nuestros recursos naturales. Una idea que resumimos en la frase “salgamos del parón y transformemos la actividad de un modo climática y socialmente justo”.

 

TRAS EL COVID19: VIDA CON DIGNIDAD Y DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS

Frente a la emergencia climática: Futuro con una Transición ecológica y social justa

La crisis del COVID19 implica un escenario nuevo y traumático para el conjunto de las personas que habitamos en Asturies. Esta pandemia nos trae sufrimiento y muertes, representando un reto enorme para nuestro sistema sanitario y social, provocando una gigantesca devastación en la economía y en la vida de las personas; y poniendo en evidencia las principales miserias del capitalismo y de la globalización neoliberal. Desde hace décadas, esas políticas, culturalmente hegemónicas,  han tenido especiales impactos en nuestra Comunidad, prácticamente en todos los ámbitos, desde la ausencia del empleo digno a los desequilibrios sociales, territoriales, de género y de envejecimiento, sin olvidar los importantes deterioros ambientales. No somos ni un paraíso natural ni social.

También desde hace décadas, muchas organizaciones y personas hemos participado en diferentes y necesarias resistencias contra el progresivo deterioro de los derechos básicos en Asturies (como el empleo, la inclusión social, la educación, la salud y la sanidad pública) y hemos compartido diferentes convocatorias internacionales de movilización que denunciaban la amenaza, más global y definitiva, que representa la situación de emergencia climática y la necesidad de una transición ecológica y social justa.

No resulta difícil deducir que, de alguna forma, todas las crisis son expresión de ese modelo de capitalismo inevitablemente austericida, patriarcal y depredador, ambiental y socialmente; y que necesita, paralelamente, de un desmantelamiento cultural y democrático. La propia crisis actual es una manifestación más de ese modelo global, y también asturiano, que muestra su terrible impacto social en algo tan básico como la vida y la salud, dejando al descubierto la fragilidad de nuestra sociedad. La salud requiere más que aplausos, recursos. Más recursos para la investigación, la prevención y la atención primaria o especializada de calidad, pero, también, otros valores que superen la lógica mercantilista del negocio privado. Esta crisis reclama, igualmente, otros modelos de gestión que impliquen al conjunto de la sociedad y entiendan la salud como un derecho y un bien común, estrecha e inevitablemente relacionada con el equilibrio social y ambiental.

Participamos del merecido reconocimiento a las personas, profesionales o voluntarias, fundamentalmente personal sanitario, pero no solo, que nos cuidan de diferentes formas y que están en lo más duro de esta lucha entre la vida y la muerte. Pero, digámoslo claramente, asumiendo riesgos y problemas que no existirían, o serían menores, si no hubiéramos sufrido años de recortes que volvemos a denunciar. Por otra parte, la crisis del COVID19 es general, pero afecta, especialmente, a las personas más pobres tanto del Norte y como del Sur, en este mundo globalizado y cruelmente desigual. En ese sentido no podemos dejar de señalar lo obsceno que resultan, en estos momentos, algunas posturas políticas o empresariales. Las polémicas de “navaja” por parte de quienes recortaron gasto público o votaron políticas de austeridad, y de quienes defendieron y siguen defendiendo, hipócritamente, que la lógica del lucro particular o corporativo beneficia a todas las personas y a un planeta, paradójicamente cada vez más pequeño, como se refleja en la rápida expansión de una infección vírica que nos confina a masivamente.

En estos momentos de creciente y positiva solidaridad ante los sufrimientos e impactos que genera esta grave crisis,  no podemos ser ajenos a los relatos del desplazamiento forzoso de decenas de miles de migrantes guatemaltecos, hondureños o de otros países expulsados de EEUU y retornando a sus comunidades de origen en condiciones insalubres y empobrecidos. Tampoco podemos olvidar la infame situación de poblaciones enteras en los territorios palestinos o campos de personas refugiadas epartidos por todas las geografías imaginables, ni lass favelas o poblaciones indígenas de todo el mundo.

La pandemia del COVID19 no es un verdadero desastre “natural”. La naturaleza no está separada de la cultura, la economía y la vida cotidiana, sino en una relación metabólica, en donde la reproducción del sistema neoliberal modifica las condiciones ambientales, con consecuencias no deseadas, como ocurre con la amenaza más global del cambio climático.

Toda epidemia, es, siempre y simultáneamente, un fenómeno social, político, económico, cultural y preferentemente medio ambiental. En los últimos años, el 75% de las nuevas enfermedades humanas son zoonosis, en gran parte resultado de la industria agroalimentaria que nos envenena con alimentos cada vez menos sanos y empuja a la desaparición del campesinado y el mundo rural, indispensables para el equilibrio territorial, ambiental y alimentario, desde lo internacional a la realidad asturiana.

Debemos recordar que, antes del ascenso del neoliberalismo, fue posible erradicar la terrible enfermedad de la viruela (1980), con el liderazgo de la OMS y con la acción mancomunada de los gobiernos de todo el mundo. Un formidable logro que no es una utopía del pasado, sino el precedente reconocimiento de la interdependencia y la solidaridad.

Participamos de la necesidad de otra Europa y otro Mundo, progresivamente desmilitarizado, sin desequilibrios y violencias ambientales, sociales o de género, donde la vida esté en el centro de nuestros valores y políticas, inclusivas y solidarias en todos los aspectos vitales, colectivos e individuales, reiniciando,; de forma más inmediata, la actividad económica y social en clave de transición ecológica que nos permita superar, progresivamente, el modelo que nos ha conducido hasta la emergencia ecológica y social actual, el calentamiento y la creciente pérdida de biodiversidad.

Necesitamos, frente a las crecientes tentaciones y posibilidades autoritarias, ya sean en nombre de una falsa seguridad o de un patriotismo de caverna, más democracia y de más calidad, desde lo local a lo internacional. Una democracia realmente comprometida con el futuro del planeta y con la mayoría de las personas, frente al hasta ahora inmenso e impune poder de las transnacionales, cuyas prácticas tan bien conocemos la población trabajadora y la ciudadanía asturiana en general.

 

La crisis climática es una realidad y, pese a estar declarada como emergencia por el Parlamento Europeo y el Gobierno español, sigue sin ser reconocida por importantes dirigentes y Gobiernos que, con una pasividad irresponsable, nos conducen al colapso global. Sin duda, en estos momentos oscuros, lo más urgente es superar la pandemia, y sus impactos sociales, de forma inclusiva y solidaria, para garantizar una vida digna y con derechos para todas las personas, pero necesariamente participamos del llamamiento internacional, impulsado por Fridays for Future, y la campaña estatal ampliamente unitaria, para la Jornada de Acción Global por el Clima del 24 de Abril. Así, desde Asturies pol Clima y la Plataforma en Defensa de la Salud y la Sanidad Pública Asturiana, compartimos, conjuntamente, la apelación a la reflexión, individual y colectiva, respecto a la crisis que sufrimos, y a la más global que nos espera, para construir conciencia y movimiento social a favor de una transición ecológica y social justa, que haga frente a la emergencia climática.

Para esta transición, la misma ciencia ha señalado la vía de actuación: la descarbonización de nuestro sistema económico, especialmente en las sociedades industrializadas occidentales, con más responsabilidades y mayores capacidades. Un sistema económico paralizado por el COVID19 y que debemos replantear para no reproducir el modelo que nos ha conducido hasta la presente crisis y la futura emergencia ecológica y social global.

Se puede y se debe incorporar lo que hemos aprendido, para plantear un futuro basado en las personas, en sus posibilidades y en sus necesidades, así como en la protección de nuestros recursos naturales. Y todo ello desde las responsabilidades individuales y colectivas, e, institucionalmente, desde lo local a lo internacional. Y, por supuesto, también desde Asturies y sus concejos.

POR LA SALUD Y LA VIDA: La salud es un derecho y no una mercancía. SISTEMAS PÚBLICOS universales únicos y gratuitos de salud. Tras el COVID19: VIDA con dignidad y derechos para todas las personas. Frente a la EMERGENCIA CLIMÁTICA: FUTURO con una Transición ecológica y social justa.

#AcciónGlobalPorElClima24A

Asturies pol Clima ApC y Plataforma en Defensa de la Salud y la Sanidad Pública Asturiana PDSSA

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