¿Y si hablamos un poco de ARMAS y destrucción masiva de valores?

Ha comenzado en nuestro país, sin virus que lo detenga, la campaña del IRPF o la declaración de la renta de las personas, y no han podido llegar, como previsto estaba, la gente que investiga, documenta y nos pone los datos por delante para que actuemos en consecuencia: es decir por ejemplo, del centro DELÁS, como Pere Ortega o como Tica Font, que otros años estaban en Asturias actualizándonos en las investigaciones sobre gasto militar, sobre las consecuencias en el resto del presupuesto de lo mucho, muchísimo, que seguimos gastando inútilmente en armamento, en deuda militar, en instrumentos que únicamente sirven para destruir.


A primeros de abril se iniciaba otra de las campañas que, por oponerse confrontarse con la “banca armada”, o sea con quienes hacen negocios gordos en el gasto militar, no tienen forma de hacerse masivas y tener presencia en todos los medios, pero que, sin embargo, ha logrado ubicarse , otra vez, por su fortaleza moral, y ahora también de prioridades: ¿la guerra y sus instrumentos de matar son prioritarios, o es más perentoria la emergencia sanitaria?.


La Campaña.. de el International Peace Bureau pide una reducción urgente del gasto militar en favor de la asistencia sanitaria, y supone otra llamada a invertir en gastos sociales en lugar de la militarización en el actual contexto de crisis global.

Se trata de la ONG de paz más antigua del mundo y ganadora del Premio Nobel de la Paz, y se ha dirigido a los líderes mundiales de la Asamblea General de las Naciones Unidas para que envíen un mensaje de paz y solidaridad al mundo a la hora de afrontar la emergencia sanitaria global.
«Es el momento de abrir una nueva página en las relaciones mundiales y poner las tensiones geopolíticas a un lado, para acabar con las guerras, para un alto el fuego en aquellos múltiples conflictos en todo el mundo, los cuales pueden dificultar un esfuerzo de solidaridad global «.


El IPB lleva mucho tiempo diciéndolo: «Nuestras comunidades pagan un precio elevado por una carrera armamentista que ha desviado los recursos de las necesidades básicas de salud y bienestar de la gente. Todos estamos pagando un precio muy elevado por un liderazgo fallido y por prácticas fallidas del mercado que han debilitado nuestros medios para abordar esta emergencia, que ha afectado al más débil «.
y la propuesta va acompañada de Firmas, que todas y todos podemos signar:

https://www.change.org/p/general-assembly-of-the-united-nations-invest-in-healthcare-instead-of-militarization?use_react=false


PETICIÓN: invirtamos en atención sanitaria en lugar de en militarización
Nosotras/os, las/os firmantes, pedimos a las/os líderes mundiales que reunidas/os en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas* que reduzcan drásticamente el gasto militar en favor de la sanidad pública y la atención a las necesidades sociales y medioambientales.
Las firmas serán llevadas a la Asamblea General de las Naciones Unidas el primer día de la próxima sesión, el 15 de septiembre de 2020.
Estamos siendo testigos de las consecuencias de decisiones políticas irresponsables que han llevado a la falta de inversiones en la atención sanitaria.

Los sistemas sanitarios están llegando a sus límites y el personal de primera línea se encuentra bajo una inmensa presión. La emergencia del coronavirus demuestra el estado de debilidad de nuestras sociedades: un mundo guiado por la financiarización, el valor de las acciones y la austeridad ha minado nuestra habilidad para defender el bien común y ha puesto en peligro la vida humana a una escala global.


Preocupadas por la pérdida de sus puestos de trabajo y sus sueldos, trabajadores y trabajadoras se ven presionados para ir a trabajar enfermos. La gente veterana es especialmente vulnerable y necesita ayuda. El virus afecta sobremanera a los más débiles. Privatizaciones, medidas de austeridad y el sistema neoliberal han llevado los servicios sanitarios locales, regionales y nacionales al borde del colapso.

Ya podemos identificar lecciones para el futuro: la atención sanitaria es un derecho humano tanto para jóvenes como para mayores, para todas las personas alrededor del mundo. La atención sanitaria nunca debe ser recortada o subordinada a la búsqueda del lucro a través de la privatización.


Es el momento de un contrato social global

La Organización Internacional del Trabajo informa sobre las consecuencias del mercado laboral, con una potencial pérdida de 25 millones de puestos de trabajo, más que durante la crisis financiera del 2008. Se espera que los trabajadores pobres aumenten significativamente, con un incremento de hasta a 35 millones de personas.

Mostramos nuestro apoyo global y localmente a los esfuerzos del movimiento sindical en su demanda de un nuevo contrato social y de medidas económicas y recursos con tal de proteger puestos de trabajo, sueldos, servicios públicos y bienestar social.


Priorizar el desarme

El mundo gasta 1,8 billones de dólares en gasto militar cada año y está previsto que gaste 1 billón de dólares en nuevas armas nucleares en los próximos 20 años.

La militarización es el camino equivocado para el mundo; alimenta las tensiones y aumenta el potencial de guerra y conflicto además de agravar tensiones nucleares ya muy elevadas.

Los líderes mundiales deben poner el desarme y la paz en el centro de la elaboración de políticas y desarrollar una nueva agenda para el desarme y eso incluye la prohibición de las armas nucleares. Volvemos a hacer un llamamiento a los gobiernos para que firmen la TPNW (Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares).


El desarme es una de las claves para la gran transformación de nuestras economías, para asegurar que se valore más a los seres humanos que al lucro; economías en las que se puedan resolver los desafíos ecológicos -sobre todo la crisis del cambio climático- y que persigan la justicia social global.

Pedimos a los líderes mundiales que se reunirán en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2020, que actúen por una cultura de paz. Un camino hacia la paz significa que necesitamos una estrategia global, un contrato social global y una cooperación global para asegurarnos el apoyo de la población de todo el mundo. Esta será la solidaridad humana del siglo XXI—por y con la gente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *