¿De dónde llega la comidita sana?

El 17 de abril es el Día Mundial de las Luchas Campesinas y la Vía Campesina Internacional, coordinación que afilia a más de 200 millones de personas, acaba de anunciar que este año no habrá movilizaciones, ocupaciones, películas, conferencias, mesas redondas u otras actividades en donde se demande cumplimiento de los derechos del campesinado aprobados por la ONU en diciembre 2018.

Con el hashtag #QuédateEnCasaPeroNoEnSilencio hacen un llamado a movilizaciones creativas, y a no estar en silencio ante las demandas vigentes del mundo campesino.

Ponen de relieve que “En tiempos de pandemias, campesin@s unid@s alimentamos los pueblos”, es decir, que es la agricultura campesina la que nos alimenta, también en tiempos de emergencia sanitaria.

Y es que este 17 de abril de 2020, Día Internacional de las Luchas Campesinas, se conmemora en un contexto que muestra una vez más el rol histórico del campesinado en las sociedades, y su tarea fundamental de alimentar los pueblos, incluso en escenarios de guerras, fascismos, autoritarismos y de pandemias.

El COVID-19 ha paralizado el mundo y expone la vulnerabilidad del actual sistema alimentario globalizado del agronegocio y los peligros que representa para todas las formas de vida.

Dice la Vía que debemos aprender de esta crisis e invertir en la construcción de sistemas alimentarios locales, resilientes y diversos.

Los estados deben empezar implementando la “Soberanía Alimentaria” a través de la producción agroecológica y promover reformas agrarias populares.

Que las circunstancias extraordinarias que hoy en día enfrenta la humanidad debieran obligar a todos los países a proteger y garantizar los Derechos de l@s campesin@s y otras personas que trabajan en áreas rurales, tal como lo afirma la Declaración de las Naciones Unidas.

La mayoría de nuestros problemas globales: escasez de energía y de agua, degradación ambiental, cambio climático, desigualdad económica, inseguridad alimentaria y otros no pueden abordarse de forma aislada, ya que estos problemas están interconectados y son interdependientes. Cuando uno de los problemas se agrava, los efectos se extienden por todo el sistema, exacerbando los otros problemas.

Con la propagación de COVID-19 se precariza aún más la vida de la clase trabajadora, y sus posteriores consecuencias económicas serán, sin duda alguna, alarmantes para este sector.

Por eso la Vía Campesina considera que los pueblos de mundo necesitan de alianzas estratégicas entre los sectores más vulnerables de las sociedades, entre los productores de alimentos a pequeña escala y los consumidores, promoviendo el comercio justo y la alimentación saludable. Revelando la política expansionista impulsada por las ganancias de las transnacionales durante esta crisis de salud.

La VC recuerda la masacre de hace 24 años en El Dorado dos Carajás, Brasil, que da razón a este Día Universal de Luchas Campesinas, que en Asturias también lleva celebrándose más de 20 años.

Y sigue diciendo la Vía que “l@s campesin@s, los pueblos indígenas, l@s pastores, l@s pescadores, l@s trabajadores agrícolas, l@s migrantes, las personas racialmente oprimidas y los pueblos organizados alertamos sobre la disminución de nuestros derechos como trabajadores, derecho a la salud y la educación de calidad, a la vez que nos unimos para condenar la violencia sistemática que vivimos, la militarización y la opresión desatada contra nuestros pueblos, así como la erosión constante de los principios democráticos en nuestros países”.

Conocidas son las consecuencias ecológicas en la salud humana de la agricultura industrial. Durante décadas, muchos agroecólogos han denunciado los impactos de la agricultura industrial en la salud humana y en los ecosistemas. Los monocultivos a gran escala ocupan alrededor del 80% de los 1.500 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura en todo el mundo. Debido a su baja diversidad ecológica y homogeneidad genética, son muy vulnerables a las infestaciones de malezas, invasiones de insectos y epidemias de enfermedades, y recientemente al cambio climático.

La actual propagación del COVID-19 nos recuerda la necesidad fundamental de contar con sistemas sólidos de salud pública, que en estos últimos años han sido sistemáticamente paralizados por ciertos gobiernos, para permitir la privatización de servicios esenciales.

Además, esta crisis también pone en manifiesto la cara de los buscadores de ganancias, los agronegocios, las compañías farmacéuticas y otras corporaciones transnacionales, que están tratando de buscar oportunidades comerciales en estos tiempos difíciles.

Mientras que en los campos, en todo el mundo, millones de productores de alimentos en pequeña escala siguen produciendo alimentos, y alimentando a las poblaciones, garantizando el suministro nacional de alimentos y la Soberanía Alimentaria.

Y lo hacen incluso en cuarentena, en contextos de cierres de fronteras, toques de queda, respetando la biodiversidad y a través de la producción agroecológica.

La agroecología ha ganado mucha atención en las últimas tres décadas como base para la transición a una agricultura que no solo proporcionaría a las familias rurales beneficios sociales, económicos y ambientales significativos, sino que también alimentaría a las masas urbanas de manera equitativa y sostenible.

Existe una necesidad urgente de promover nuevos sistemas alimentarios locales para garantizar la producción de alimentos abundantes, saludables y asequibles para una creciente población humana urbanizada.

Sin duda, el mejor sistema agrícola que podrá hacer frente a los desafíos futuros es el que se basa en principios agroecológicos que exhiben altos niveles de diversidad y resiliencia al tiempo que ofrece rendimientos razonables y servicios ecosistémicos.

La Vía Campesina propone que en el entorno del 17 de abril transformemos las ventanas, las terrazas, los jardines y campos en nuestras plazas de manifestación y nuestras ollas y sartenes en tambores de resistencia.

Que internacionalicemos la solidaridad, y pensemos cómo compartir con la comunidad, barrio o amig@s y cómo ayudar a las personas que son más vulnerables.

Animan a consumir alimentos del campesinado y de sus cooperativas, no de las transnacionales. A consumir directamente del productor, comprar en las tiendas del vecindario.

El 17 de abril de 1996, veinte miembros del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra, MST de Brasil, fueron acribillados impunemente por la Policía militar del Estado de Pará. Este hecho conmocionó al mundo entero y provocó una indignación masiva, especialmente en las comunidades rurales.

La Vía Campesina respondió con acciones de solidaridad y exigiendo justicia, movilizando comunidades campesinas no solo en Brasil o Latinoamérica, sino en todo el mundo. Declaró el 17 de abril como Día Internacional de las Luchas Campesinas para mantener viva en la memoria y luchar contra la criminalización.

#QuédateEnCasaNoEnSilencio #17Abril2020 #DerechosCampesinosYA

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