¿Día mundial del AGUA?

La falta de acceso al agua limpia es la más grande violación a los derechos humanos en el mundo.

El Día Mundial del Agua se celebra el 22 de marzo de cada año y su principal objetivo, es crear conciencia de la importancia de cuidar el llamado oro líquido para la vida de los seres humanos y las especies en la Tierra.


Así mismo, dar a conocer la problemática de los millones de personas que no tienen acceso al suministro de agua potable y las medidas urgentes que se deben tomar al respecto para hacer frente a este problema.

El Día Mundial del Agua fue proclamado por la ONU en 1992. Ese año se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. 20 años después también se celebraba el Río+20, y se establecían nuevos compromisos. ¿pero se cumplieron?


Actualmente estamos en un “decenio”: «Agua para el Desarrollo Sostenible», 2018-2028, en el que la ONU marca la idea de que el agua es fundamental para el desarrollo y la paz mundial.

¿Bonito, eh?

Pero NNUU también alerta de:

Un incremento en la explotación de los acuíferos.
Contaminación y cambio climático: Un fenómeno que ha provocado el desplazamiento masivo de millones de personas que han perdido sus hogares.


Las guerras entre los pueblos y naciones: Que no solamente se limita a conflictos políticos, sino también a intereses más particulares como el dominio de los recursos naturales, uno de ellos, el agua. Y si lo miramos en la Palestina ocupada y el robo de recursos hídricos por parte de Israel, la cosa se hace más terrible.


Sigue diciendo la ONU que: El agua es un derecho fundamental para la preservación de la vida en todas sus formas. Considerada como un derecho humano, este valioso e indispensable recurso natural, no llega de forma segura a un gran número de personas en distintos países, sobre todo a los más pobres, donde el agua potable no es accesible.

La población más afectada es la carente de recursos económicos, donde el saneamiento de las aguas, es un verdadero lujo, sólo posible para las sociedades más avanzadas y los países desarrollados.

Más de un tercio de la población mundial no goza de los servicios de agua potable segura, lo que se traduce a más de 2.000 millones de personas, que no reciben el agua de calidad en sus hogares, por esta razón mueren hombres, mujeres y niños cada año.


Para las personas refugiadas, personas sin hogar y todos los que viven en pobreza extrema, no hay ninguna posibilidad de gozar de este recurso tan vital para la vida.

Para erradicar la miseria y todas las consecuencias que ella acarrea, las Naciones Unidas busca alternativas para hacer de este mundo un lugar más viable para todos y esto sólo se alcanzará a través del llamado desarrollo sostenible.


Además el agua está estrechamente vinculada al cambio climático. La campaña de este año 2020 se centra en la importancia de reducir las inundaciones, sequías, la contaminación del agua y su escasez.

Hay otro “día mundial” relacionado, el de los ríos, el 14 de marzo, y precisamente pocos días después de que se cumplieran 4 años del crimen de Berta Cáceres, considerada Defensora y Guardiana de los Ríos.


Si controlamos los recursos hídricos, seremos capaces de reducir los gases de efecto invernadero. Es importante buscar soluciones sostenibles para el acceso al agua potable y al saneamiento.

En estos días de cuarentenas obligadas y de asuntos unidimensionales, pudiera parecer invasiva, molesta, distractiva, la pregunta sobre el acceso universal al agua potable.

Pero no lo será. Así como se usa como una forma de romper los territorios mediante la fractura hidráulica, o bien abasteciendo hectáreas de plantaciones forestales para celulosa, o bien como una fácil manera de arrojar toneladas de desechos y venenos, para pesca industrial, para las plantaciones de transgénicos o en los diferentes modos de extractivismo que pone represas a los ríos y modifica los cursos, seca las lagunas, destroza los manantiales, o es robada por transnacionales para empaquetarla en plásticos por millones de toneladas.

O por el contrario: El agua es un derecho humano. El agua es de los pueblos. El agua no se vende, se defiende.


Hay lugares donde se celebra el día mundial del agua, sin agua, como en la Guajira colombiana, de donde se ha importado tanto carbón a los puertos asturianos. En otros lugares como la Plaza de Mayo de Buenos Aires, se ha suspendido la Marcha prevista este domingo, debido a la emergencia sanitaria.

En tanto que la comunidad amazónica de Sarayaku, que tanto ejemplo ha dado de defensa territorial frente a las petroleras, llevando incluso su canoa a París a la Cumbre del Clima, ahora está anegada por el desbordamiento del río Bobonaza.


En municipios y comunidades del estado español la “celebración” del día del agua a menudo está siendo funcional a las corporaciones empresariales que se han hecho con el control de la gestión del recurso hídrico.

O sea que han accedido a esa privatización que contradice, en lo esencial, el carácter de derecho humano: Resulta elemental volver a la gestión pública y control total del agua, de forma comunitaria, de modo totalmente público. ¿Acaso no lo está demostrando también la actual emergencia sanitaria con las enormes deficiencias provocadas por la privatización parcial de la sanidad?.


El derecho al agua no solo implica que las personas tengamos acceso al agua potable, sino que además deben reunirse una serie de requisitos, ya que todas las personas tienen derecho a disponer de forma continuada de agua suficiente, saludable, físicamente accesible, asequible y de una calidad aceptable.”


Fue el gobierno de Bolivia en 2010, con el presidente Evo Morales, quien trasladó y defendió la propuesta a la ONU, y su Asamblea General aprobaba la resolución:

“ la ONU llama a los Estados y Organizaciones internacionales a proveer recursos financieros, construcción de capacidades y transferencia tecnológica, a través de asistencia y cooperación internacional, en particular a los países en desarrollo, para poder aumentar los esfuerzos para suministrar agua potable, segura y saneamiento para todos”.

La defensa del agua es además la defensa de la vida, la dignidad y el reconocimiento de los pueblos.

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