Estrategias de Solidaridad.

Frente a la estrategia del miedo,
Güeligaites d’Asturies apuesta por construir Solidaridad

No cabe duda de que hay una íntima relación entre miedo y posverdad, por lo que es fundamental abordar de forma inteligente la gestión social de la información. El virus responsable de la enfermedad covid-19 era desconocido antes del brote epidémico en diciembre de 2019, y los análisis genéticos de muestras extraídas en varios países revelan una fuente común en China.

El Gobierno chino puso en cuarentena la ciudad de Wuhan, pero afirma que el nuevo coronavirus no procede necesariamente de China y que podría ser de origen extranjero. ¿La delegación estadounidense de los Juegos Militares Mundiales, competición disputada en octubre en Wuhan, podría haber llevado el virus a China?. Esta hipótesis acusa a Washington y a la prensa extranjera de utilizar el término «virus chino» para dar a entender un origen sin ningún fundamento ni ninguna prueba.

*Necesitamos salir del círculo vicioso de las solidaridades-contra. El lugar para empezar a construir una solidaridad auténtica está en el puente entre lo más personal —íntimo, incluso— y lo más global. A día de hoy, el sentido de lo concreto deriva, cada vez más, de lo global, y trasciende su representación tradicional en los estratos intermedios (Estados, naciones, regiones, etc.), que deben asumir y facilitar, de forma inclusiva, la efectividad de la dinámica concreto-global.

Recuperar la solidaridad social, para anular la tensión entre solidaridad y diversidad, es una tarea en la que la mecánica concretoglobal contribuye a la idea de una comprensión reflexiva y dinámica. Frente al miedo, que siempre ha sido la estrategia para no aceptar la diversidad, nosotros y nosotras apostamos por construir solidaridad.

Fuente: Centro Internacional de Documentación de Barcelona (CIDOB)

*Hemos salido, y seguiremos saliendo, a las ventanas, balcones y terrazas, a las 8 de la tarde, para agradecer con aplausos y música el trabajo de todas las personas profesionales que nos atienden estos días en hospitales, en farmacias, en tiendas de alimentación y en otros servicios necesarios para nuestra sociedad. Una oleada de solidaridad, muy especialmente, en homenaje a la labor de las y los trabajadores sanitarios en esta crisis del coronavirus. GRACIAS.

La iniciativa, inspirada en el ejemplo italiano, también pretende infundir ánimos a la ciudadanía en unos momentos en que la mayoría debemos permanecer confinados en los domicilios para prevenir la multiplicación de los contagios.

*Güeligaites d’Asturies apuesta por la solidaridad que reconoce al otro en base a deliberar y negociar la diversidad cultural y las normas y valores que buscan el compromiso, mediante un acercamiento en condiciones de igualdad. Si para unos, la solidaridad requiere que el conflicto sea mantenido para movilizar de forma perdurable a la comunidad solidaria contra otros antagonistas y para que el miedo perdure, … para Güeligaites d’Asturies la solidaridad, dentro y fuera de tantas fronteras, sólo se construye si decidimos combatir las causas de estos miedos.

*Hay muchos actores políticos que no están interesados en promover medidas que fomentan la transparencia en la vida pública y que priman la emoción —el miedo— por encima de la credibilidad de los argumentos. Son actores que elevan el nivel de desinformación haciendo uso de la presión mediática mediante su gran poder social difundido por sus poderosos medios de propagación (periódicos, radios, televisiones, internet, …) . Es revelador el movimiento del #MeToo, que forma parte del movimiento feminista, y que pone de manifiesto algunas de las herramientas que pueden utilizarse para una acción social colectiva que ayude a construir solidaridad:

a) la puesta en común de experiencias individuales que son parte de un sujeto colectivo;

b) la denuncia pública como mecanismo para superar el miedo y promover la conciencia social; y

c) la credibilidad como herramienta política de presión para visibilizar la problemática social.

El poder global de la movilización resultante consigue incluso poner en evidencia otras solidaridades contra —las que se dan entre hombres que toleran, banalizan u ocultan el acoso y la violencia machista— y animan a transformarlas en solidaridades.

*Esta pandemia ha agudizado nuestro instinto altruista, pero no podemos olvidar que esta sociedad está en momentos de degradación de la cohesión social y de erosión de la solidaridad, vinculados a fenómenos como el individualismo, el capitalismo, la urbanización, la globalización o la migración, y que se tambalean los valores y normas que son la base de la solidaridad.

La solidaridad, valor intrínseco -¿a recuperar?- del movimiento obrero, parece debilitarse en esta sociedad llena de incertidumbres y solo aparece en momentos puntuales, como sucede ahora.

Necesitamos, más que nunca, mayor cohesión social basada en la solidaridad y menos miedo y exclusión, que son las bases de una sociedad dividida y sin valores sociales. Porque la solidaridad no es un mero sentimentalismo despersonalizado frente a la apatía; no es un simple estallido emocional frente a la desgracia; no es sólo una sensación interna de incomodidad ante situaciones de injusticia y miseria humana.

Si la solidaridad se queda solo en eso, raramente desemboca en un cambio de hábitos o vínculos perdurables.

No se trata, simplemente, de ser solidarias/os, o no, ante un hecho social concreto.

Reclamar igualdad, libertad y solidaridad (fraternidad) es un indicador más de que el malestar social demanda mayor implicación ciudadana en la gestión social, para que lo público esté al servicio de la vida humana en común y no sea un mero objetivo económico para la especulación y el beneficio de unos pocos que quieren ganar lo más posible en el menor tiempo posible, a costa de esquilmar recursos comunes y vidas humanas.

La división entre “nosotros” y “los otros”, practicada normalmente desde la esfera territorial, económica y cultural, demuestra el auge de la extrema derecha, la xenofobia o las políticas duras contra la inmigración, y que haya fenómenos sociales que se legitimen como solidarios pero que se caractericen por ser excluyentes y polarizadores, es decir, solidarios contra…

La solidaridad que se basa en la homogeneizaciòn cultural y en la “identidad nacional” es producto de un movimiento defensivo y refleja el miedo paralizador a ser anulados por la diversidad, tratando de preservar la integridad egoísta y reducida al“nosotros”.

#Gueligaites     info@gueligaites.org      www.gueligaites.org

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *