El robo de dos siglos a Palestina.

#RoboDelSiglo

#InfamiaDelSiglo

Una Infamia urdida por multimillonarios, que nos quieren hacer tragar con sapos y culebras. Una nueva jaula, nada brillante, contra los Derechos de un pueblo.

Y un intento de desviar la atención, con toda su maquinaria de publicidad directa, de los entresijos de corrupción de los dos individuos que rigen los destinos de USA e Israel.

Lo más importante sin duda es lo que opinan y sienten los millones de personas palestinas.

Incluso en su forzosa y aberrante vulnerabilidad de la ocupación, del encierro, del exilio, del refugio, de la militarización de sus territorios, de la humillación permanente y el desalojo acelerado de sus tierras y casas.
Pero en esta “nueva” jugarreta presentada por dos criminales de guerra, cuenta también el resto de opiniones, o de silencios.


Como el de la Unión Europea, que “lo va a estudiar”. Con lo rapidillos que son para otras cosas, se dejan querer, esperan a ver si se tranquilizan las voces airadas y ¿volverán a entrar por el aro?

Palestina se juega mucho en esta nueva ofensa. Los pueblos del mundo en general también y los del Oriente en particular. Pero también la vieja Europa. Y la ONU.

Si se va, o ya se fue,  la Gran Bretaña, que tiene amarrada estrechamente su política exterior a lo que mande el gringo, ¿no tendría entonces que virar un poquito hacia lo razonable la política del resto de estados que se quedan en la UE?

El sionismo y el imperialismo le dan, otra vez, una patada en la entrepierna del Derecho Internacional, de las normas y resoluciones de la ONU. ¿y la UE va a consentir ese juego del terror?.


Ya la Liga Árabe se ha pronunciado contundentemente. Ya la Red Internacional Judía Antisionista se ha unido a los luchadores del movimiento de liberación nacional palestino, a los pueblos árabes en general y a todas las voces por la justicia en rechazo del llamado ‘Acuerdo del siglo’ del presidente estadounidense Donald Trump y del israelí Netanyahu, el cual busca imponer una prisión definitiva en Palestina bajo el nombre de ‘paz’.

Y tal vez por estas connotaciones, por ser hebreas y hebreros, las palabras de la red judía antisionista pudieran ser de utilidad en tiempos de propaganda de muerte y destrucción:

Han dicho que..

“En esencia, el plan no es nada nuevo, sino continuación de una agenda colonial sistemática que se remonta a la Declaración Balfour y los acuerdos de Oslo. Se trata de la misma oferta sionista de crear un apartheid en Palestina. Su objetivo es oficializar los hechos que ya son realidad en el terreno: un verdadero archipiélago de poblados palestinos rodeados de asentamientos israelíes militarizados en Cisjordania. Israel además planea anexar efectivamente las aguas de la Franja de Gaza e imponer una «desmilitarización total» al pueblo palestino, privándolo de hecho de su derecho, protegido por la legalidad internacional, a resistir la ocupación colonial de sus tierras.


Lo nuevo está solamente en la apariencia: el «proceso de paz perpetuo», que durante mucho tiempo ha sido una máscara para la ocupación colonial de asentamiento, ahora se está cayendo. En su lugar, EEUU e Israel intentan imponer una nueva serie de muros y jaulas, con la esperanza del disponer del acuerdo de colaboradores palestinos.


El plan acelera las antiguas ambiciones neoliberales de «paz económica» de la Autoridad Palestina, imaginando que miles de millones de nuevas inversiones fluirán para pacificar a la población palestina. De hecho, tales flujos de inversión son una definición de libro del concepto de imperialismo, por los que se convierte a un pueblo atrapado y ocupado en un mercado laboral cautivo, para ser super explotado por aquellos a quienes los israelíes sean capaces de obligar a aceptar el acuerdo a cambio de garantizar el convenio de sumisión llamado «cooperación de seguridad».

Además, según el plan, muchos prisioneros políticos palestinos en el sistema carcelario sionista permanecerán allí, para ser liberados sólo si Israel lo consiente, sin ninguna obligación legal de hacerlo. Por lo tanto, el «estado» palestino que concibe el plan nacería con miles de personas en las cárceles israelíes. Asimismo, un insulto mayor es la liquidación completa del derecho palestino al retorno y de la cuestión de los refugiados, ya que el «Acuerdo del Siglo», yendo aún más allá de cualquier acuerdo de capitulación que EEUU e Israel intentaron previamente imponer a Palestina, no admite siquiera un número simbólico de refugiados ni reconoce sus derechos.


El plan se basa en gran medida en la coordinación de seguridad con los estados clientes de EEUU, Egipto y Jordania, los que son parte clave de la arquitectura de seguridad regional de EEUU y producto de la marginación del nacionalismo árabe. El papel extenso atribuido a Jordania reafirma a la cuestión de Palestina como una cuestión árabe regional, con la liberación de Palestina íntimamente ligada a la caída de los estados vecinos, clientes de Estados Unidos . El régimen de EEUU también pretende utilizar el plan para extinguir los focos remanentes del nacionalismo árabe y las estrategias contra la normalización, incitando a los estados árabes a normalizar sus relaciones con Israel.

En la otra cara de la moneda, el plan nombra específicamente a Hamas, la Jihad Islámica, Hezbolá e Irán como antagonistas palestinos o regionales del sionismo. Tal objetivo explícito en el marco de un plan de «paz» muestra cómo esta ilusoria pacificación final de los palestinos es parte integrante de una agenda más amplia de «seguridad» orientada a la derrota de las fuerzas de resistencia regionales y la protección de los intereses regionales de los Estados Unidos: petróleo, Israel y venta de armas, afianzado así el rol de esta zona como piedra angular del capitalismo global. En ese sentido, el plan va de la mano de la creciente construcción de políticas violentas, xenófobas y misóginas que buscan negar y suprimir los derechos sociales y económicos de las personas en todo el mundo.


IJAN-España y Argentina rechazan este plan y la agenda estadounidense-israelí de manera enérgica, así como el engaño de que los regímenes estadounidense o israelí hablen o actúen en nombre de los judíos. Nuestra respuesta a dicho plan es nuestra promesa de intensificar los esfuerzos de resistencia popular, como el boicot, la desinversión y sanciones al régimen colonial israelí.”.

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