¡ ALLEZ, ALLEZ ¡

En Xixón en el Teatro Jovellanos, y en Mieres en el Teodoro Cuesta, se ha podido disfrutar de la lección de vida, de historia y de resistencias de la familia De La Cruz-Pérez, en la que Luisa y Cuco, se dan a la tarea de cantar y contar la historia de su familia en los campos de concentración… franceses.


El cancionero de los refugiados españoles en los campos de concentración franceses 1939 – 1942.

Música y pedagogía.

Entronca con la historia de más de medio millón de españoles que pasaron la frontera hacia Francia huyendo del golpe fascista, de la guerra y de las represalias. Y ahí iban los abuelos de Luisa y Cuco, y su madre y una de sus tías.


El gobierno francés de la época los confinó en campos de refugiados o de concentración, en los que se sintieron abandonados por todos, tratados como ganado y olvidados del mundo.


Luisa y Cuco recogen las canciones que les enseñó su madre, e incluyen las canciones que han recogido a los supervivientes de aquellos campos de Francia. En cada canción, mencionaban a esos sobrevivientes viejitos y viejitas que les trasladaron sus recuerdos y canciones para que no cayeran en el olvido de la desmemoria.

En medio del terrible desastre, de la inhumana respuesta a su tragedia, las y los refugiados sacaron su ironía y sus resistencias culturales para contar a su modo las miserias de los campos, poniendo letras a las canciones populares, coplas, zarzuelas, habaneras, tangos. .


Antes, en el comienzo del concierto-historia, Cuco y Luisa cantaron a Quintín Cabrera, Las Ciudades son libros que se leen con los pies, otro refugiado, en este caso uruguayo, que vivió y cantó y falleció en nuestro país, y mucho vino por Asturias, por ejemplo en compañía del recientemente fallecido Rafael Amor en el Teatro Jovellanos en homenaje al CHE.

Fueron proyectando fotos a la par que las canciones, y colocaron en el escenario utensilios de los propios campos, o la pesada mesa metálica en la que tertuliaba Antonio Machado en Segovia, donde le conoció el abuelo de los De la Cruz-Pérez: Machado también pasó esas penurias del exilio en Francia, pero no en los campos, y finalmente falleció en Collioure a poca distancia de donde estaba recluida la familia Pérez, sin que le dieran permiso al abuelo para ir al funeral.

Las fotos proyectadas sirven también para referencia del presente: una serie de ellas son visibilizadas en comparativa con los campos de refugiados y diásporas del presente, resultando bastante idénticas pese al tiempo transcurrido. Idénticas en el MALtrato inhumano, en las alambradas, en la segregación, en la xenofobia. Y ahí el concierto se convierte también en una llamada a la Solidaridad con los millones de personas refugiadas de ahora.


“ALLEZ, ALLEZ…!”, eran las palabras con las que los gendarmes franceses apremiaban a los refugiados españoles en los campos de concentración.

Tuvieron que pasar 76 años para que el estado francés, en boca de su primer ministro Manuel Valls, en 2015, les pidiera perdón, cuando se inauguró un memorial en Rivesaltes.

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