Desahucios

Mientras todo sea así, nada será otra cosa -315– Escribe VDD

¿Son casos aislados?, pues parece que no.

Lo desahuciaron. No pagó lo que debía. Fue horrible su exasperación. Un infarto. Y se fué.

Quizás de hambre. Tal vez de frío, o de las dos cosas a la vez. Lo encontraron cadáver debajo de un banco del parque. Llevaba tres años en paro. La noticia buena para sabandijas, es que el desempleo en la comarca tiene una persona menos.

Los buenos y amables abuelitos del quinto izquierda, murieron. Dejaron varias recetas encima de la mesa de la cocina, junto a una nota: «Nuestras posibilidades son escasas para comprar comida o medicinas. Lamentamos mucho irnos avergonzados».

Diecinueve años, ella. Veintidós, él. La beca para estudios les ha sido denegada. En sus respectivas familias no hay ninguna posibilidad de ayuda económica. Los destrozó un tren de mercancías a su paso por el pueblo.

Algo había gritado en su primera manifestación callejera, que no gustó. Se resistió a las autoridades en su detención. Al cabo de un tiempo recibió una notificación del juzgado. Tuvo miedo. Se tiró a la mar llena sin saber nadar.

Su cabeza quedó separada del cuerpo de un solo tajo de la afilada hacha. Regresaba de repetir la denuncia de casi todos los días y de solicitar protección, sin éxito. Las plazas públicas repitieron los acostumbrados silencios y lamentos ya detenida la bestia del asesinato.


Se precipitó desde lo alto del edificio que reparaba. ¿Falta de seguridad?. Compañeros y constructor aseguran que no, Fué un descuido del infortunado. Los trabajadores no tomaron la cerveza juntos como era costumbre, tal vez por la pena, o por la rabia, o por la verguenza de no decir lo que sabían. El trabajo podía irse al garete, y eso, ellos sí lo sabían.

¿Son casos aislados?, pues parece que no. Que hay muchos más. La Crisis, huérfana de padre y madre, es la culpable. Se han tomado medidas, es cierto, pero ¿fueron las correctas o las interesadas? Unos pocos se enriquecen mas. Y los muchos se empobrecen y se van yendo.

En tierras del norte claridad y responsabilidad: «Piden nueve meses para un hombre que dejó morir de hambre a un ternero». La Fiscalía del Principado de Asturias solicita nueve meses de prisión para el acusado de dejar morir de hambre y sed a un ternero en una finca».

Sin venir a cuento, pero parece que si: ¿Cual sería la pena a pedir por la Fiscalía en similares casos pero no con animales sino con personas?. Al no haber petición, no hay respuesta alguna. No pena ni se muere el desvergonzado; mas bien, en este país nuestro, la falta de dignidad sirve para vivir bastante mejor.

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