OCURRE en Chile. Simbologías y estatuas..

En Punta Arenas, sur de Chile, ayer tumbaron una escultura dedicada a José Menéndez.

Días atrás tumbaron estatua de Pedro Valdivia en Temuco.

En La Serena sacaron a Francisco de Aguirre para poner a Milanka (mujer diaguita).

El busto de bronce sobre una base de mármol de José Menéndez “el rey de la Patagonia”, se consideraba una afrenta permamente y visible de la existencia de una estructura económica de carácter oligopólico, producida por el control de la propiedad del suelo en pocas haciendas ganaderas, sumadas al desarrollo del comercio y la industria naviera, sustentada en la cacería y exterminio de los pueblos originarios de la región.

Pese a que la ley de la época no permitía a los extranjeros poseer más de 30.000 hectáreas, el asturiano José Menéndez encontró los vacíos institucionales para llegar a controlar millones de ellas, en la Región de Magallanes en Chile y en Argentina. Controlador de la gran estancia y frigorífico de San Gregorio, de vastos territorios en regiones argentinas y de la casa comercial Menéndez Behety, la historia de su fortuna está relacionada con el genocidio del pueblo selknam, sobre todo con el capataz de su fundo, el escocés Alexander McLennan. Junto con su yerno, Mauricio Braun, la familia Braun Menéndez llegó a controlar en 1910 el 80% del suelo de la Región de Magallanes, proceso que se consolidó entre 1903 y 1906, cuando el Estado chileno decide enajenar definidamente las tierras otorgándoles títulos de propiedad. En este proceso de acaparamiento y control efectivo sobre la propiedad de la tierra, el grupo Braun Menéndez, junto a otros hacendados, llevaron adelante el genocidio del pueblo selknam que culminó con la desaparición total del pueblo aborigen. Las haciendas y compañías de la región llegaron a pagar una libra esterlina por cada selknam muerto, lo que era confirmado presentando partes mutiladas de los cuerpos de los indígenas.

La inscripción que ayer (lunes 4 de noviembre 2019) hicieron en la base de la estatua (JM genocida)  hace referencia a la responsabilidad histórica que se le atribuye al poderoso empresario ganadero, en la contratación de mercenarios cazadores de indios en las últimas décadas del siglo XIX en Tierra del Fuego, y que produjeron las matanzas de indios selknam.

El busto de Pedro Valdivia convivía en Temuco y en otros lugares de Chile con otros que hacen referencia al pueblo originario de la zona, el mapuche: por ejemplo Caupolicán. O por ejemplo Colo Colo, que da nombre también a un club de fútbol popular de primera división.

La historia documentada da razón de la guerra que duró siglos entre pueblo mapuche y ejércitos españoles, y que tuvo acuerdos, pactos o parlamentos, que parece que tienen alguna vigencia jurídica. Los españoles no vencieron o conquistaron las tierras mapuche, y fue después en la república, en la independencia, cuando con las nuevas tecnologías del telégrafo, el fusil de repetición y el ferrocarril, los chilenos lograron «reducir» y derrotar a las comunidades mapuche.

Esa historia reporta que Pedro Valdívia, jefe de las tropas invasoras españolas (teniente gobernador de la corona y capitán general del reino de Chile), fue hecho prisionero, se le aplicó la justicia indígena (acusado de usurpador, cortar los dedos de los pies a numerosos mapuche incluido el padre de Lautaro, cortar cabezas y empalarlas, etc) y fue ajusticiado.

(el cráneo del conquistador español fue devuelto medio siglo después al ejercito español por el Toki Pelantaru en unas paces firmadas con la corona española, como signo de paz.).

En tiempos de descolonización conviene repasar la historia de los pueblos, para encarar con sinceridad el futuro.

Que estos hechos (sin entrar a analizar en profundidad las motivaciones) estén ocurriendo en la actual rebelión popular chilena puede dar idea más aproximada de que «no era por los 30 pesos sino por los 30 años«, o incluso más certero «no era por los 30 pesos-de la subida del Metro- sino por los 500 años«, en que los pueblos originarios de Chile, y en particular el más numeroso, el mapuche, han venido soportando exclusión, racismo, colonialismo, y que en los Mil días de gobierno de Allende tuvieron en leve respiro y aspiraciones de cambio, que fueron brutalmente cercenados por el Golpazo de Pin8, que impuso una Constitución en 1980 que increible-mente todavía rige los designios del pueblo chileno (y por ello AHORA hay una demanda esencial de Constituyente para elaborar y aprobar otra, que notablemente tendría que ser descolonizadora y plurinacional).

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