¿Y si al llamar al 112 te preguntaran por tu saldo en el banco?

Rafael Cuartas Río

Al parecer, hay personas que no entienden que las y los pensionistas salgamos a la calle y a las plazas a defender las pensiones, porque consideran que, sobre todo quienes no han cotizado o han cotizado poco, no merecemos una pensión digna.

Ya dijo Carlos Solchaga, exministro socialista y no sé cuántos cargos más, que “los pensionistas no tienen razón ya que no pagaron ni la mitad de lo que perciben”.

Ese argumento es el que usan quienes defienden los fondos privados de pensiones, que, en todo caso, solo sirven para las personas que tienen suficiente poderío económico y que aportan cantidades elevadas (si no llega una “crisis económica” que les deje sin nada).

Quienes piensan en esos sistemas de capitalización (donde se te devuelve solo lo que tú has cotizado) para las pensiones, ¿también lo aplicarían a la sanidad, a la enseñanza, a la dependencia…? O sea, que cada uno se pague “sus” operaciones y gastos de hospitalización, medicinas, consultas, etcétera (espero que no hayas tenido muchas) y “sus” gastos de educación (sueldos de profesores, material, mantenimiento de edificios, etcétera).

Conozco a alguna gente, como el señor Solchaga y bastantes más, que no tendrían problema alguno con este sistema. Yo, desde luego, reconozco que no podría vivir como he vivido y, afortunadamente, vivo, en un sistema así. Tendría que haberme quedado a las puertas de algún hospital o de un centro de salud (reconozco que he gastado bastante en consultas, medicinas y en alguna que otra operación) o tendría que haber hipotecado a mi familia o la vivienda, o tendría que haber renunciado a estudiar en la Universidad si no fuera pública.

Por cierto, otro ilustre señor que gobernó el Banco de España, Linde, considera que la vivienda es un patrimonio del que los pensionistas debiéramos comer, no sé si solo los ladrillos o algo más.

Yo no quiero vivir en una sociedad donde, si llamas al 112, te pregunten antes por tu saldo en el banco (para ver si puedes pagar la factura) que por tu enfermedad. Y donde, si no tienes medios, te digan que no pueden atenderte… No, no quiero una sociedad donde la gente tenga que pedir y humillarse para no morirse. Prefiero derechos y solidaridad a limosnas y caridad.

Y, encima, muchos de los que defienden el sistema de capitalización se aprovechan del sistema de reparto, o sea, de los fondos comunes que aportamos entre todos, y reciben todo tipo de subvenciones del Estado, a la vez que no tienen pudor alguno en criticar las pensiones no contributivas o las ayudas a parados o a personas sin recursos. Esos suelen ser los que tienen medios “legales” para evadir impuestos y artimañas ilegales para esconder su dinero en paraísos fiscales.

En un sistema de reparto todos tenemos que aportar en función de los recursos, por lo que quienes más tienen deben contribuir más. Por eso quienes no quieren contribuir al fondo común, y tienen medios suficientes para ellos y los suyos, prefieren el sistema capitalista.

Yo no puedo optar, como los ricos, por un sistema de capitalización (donde solo quien tiene recibe). Yo quiero y necesito un sistema de reparto (en las pensiones, en la sanidad, en la educación…) para mí y para los míos. Yo necesito lo público, lo de todos, lo que permite y dignifica la vida de todo el mundo y nos iguala como seres humanos.

Por eso defiendo lo que es común, frente a quienes quieren apropiárselo para beneficio propio, y trato de contribuir a dejar un mundo mejor para quienes vienen detrás.

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